Radiante y LLena de Energía – Muchas Vidas Muchos Maestros Capítulo 12

Radiante y LLena de Energía – Muchas Vidas Muchos Maestros Capítulo 12

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Habían pasado tres meses y medio desde nuestra primera sesión de hipnosis. En ese tiempo, no sólo los síntomas de Catherine habían casi desaparecido, sino que sus progresos superaban la mera curación. Estaba radiante, llena de apacible energía. Atraía a la gente. Cuando desayunaba en la cafetería del hospital, tanto hombres como mujeres corrían a reunirse con ella. —¡Qué guapa estás! Sólo quería decirte eso —comentaban.

Ella, como un pescador, los enganchaba con un invisible sedal psíquico. Y durante años enteros había comido en la misma cafetería sin llamar la atención.

Como de costumbre, se hundió pronto en el profundo trance hipnótico, en mi consultorio en penumbra; mechones de su pelo caían sobre la familiar almohada beige.

—Veo un edificio… está hecho de piedra. Y en lo más alto hay algo puntiagudo. Es una zona muy montañosa. Hay mucha humedad… afuera hay mucha humedad. Veo una carreta. Veo una carreta que pasa por… delante del edificio. La carreta está llena de heno, paja o heno, algo para que coman los animales. Ahí hay algunos hombres. Llevan una especie de estandarte, algo que flamea en la punta de un asta. Los colores son muy intensos. Les oigo hablar de moros… moros. Y de una guerra que se está librando. Les cubre la cabeza algo que parece de metal, algo metálico… una especie de protección para la cabeza, hecha de metal. El año es 1483. Algo sobre los daneses. ¿Estamos en guerra contra los daneses? Hay alguna guerra, sí.

—¿Estás tú ahí? —pregunté.

—Eso no lo veo —me respondió con suavidad—. Veo las carretas. Tienen dos ruedas, dos ruedas y la parte trasera abierta. Son abiertas; los costados son abiertos, con una especie de tablillas de madera unidas entre sí. Veo… algo metálico que llevan alrededor del cuello… algo muy pesado, en forma de cruz. Pero las puntas se curvan, las puntas de la cruz… son redondas. Es la festividad de algún santo… veo espadas. Tienen una especie de puñal o de espada… muy pesada, con el extremo muy romo. Se están preparando para una batalla. —Trata de encontrarte —le indiqué —. Mira a tu alrededor. Tal vez seas un soldado. Los estás viendo desde algún sitio.

—No soy un soldado. —Lo dijo con toda seguridad.

—Mira alrededor.

—He traído algunas provisiones. Es una aldea, alguna aldea.

Guardó silencio.

—¿Qué ves ahora?

—Veo un estandarte, una especie de estandarte. Es rojo y blanco… blanco, con una cruz roja.

—¿Es la enseña de tu pueblo? —le pregunté.

—Es la enseña de los soldados del rey —respondió.

—¿Y ése es tu rey?

—Sí.

—¿Conoces el nombre del rey?

—No lo oigo. No está aquí.

—¿Puedes ver qué ropa llevas puesta? Mira hacia abajo y dime qué vistes.

—Algo de cuero… una chaqueta de cuero sobre… sobre una camisa muy tosca. Una chaqueta de cuero… corta. Un calzado de piel de animal… no son zapatos; más bien, botas o mocasines. Nadie me dirige la palabra.

—Comprendo. ¿De qué color es tu pelo?

—Es claro, pero tengo muchos años y hay canas en él.

—¿Qué opinas de esta guerra?

—Se ha convertido en un modo de vivir para mí. He perdido un hijo en una escaramuza anterior. —¿Un hijo varón?

—Sí. —Estaba triste.

—¿Quién te queda? ¿Quién sobrevive de tu familia?

—Mi esposa… y mi hija.

—¿Cómo se llamaba tu hijo?

—No veo su nombre. A él lo recuerdo. Veo a mi esposa.

Catherine había sido hombre o mujer muchas veces. En su vida actual no tenía hijos, pero en otras había procreado numerosos vástagos.

—¿Cómo es tu esposa?

—Está muy cansada, muy cansada. Es vieja. Tenemos algunas cabras.

—Tu hija ¿aún vive contigo?

—No, se casó y se fue hace algún tiempo.

—Luego tu esposa y tú estáis solos.

—Sí.

—¿Qué vida lleváis?

—Estamos cansados. Somos muy pobres. No ha sido fácil.

—No. Has perdido a tu hijo. ¿Lo echas de menos?

—Sí —respondió, simplemente. Pero el dolor era palpable.

—¿Has sido agricultor? —le pregunté, cambiando de tema.

—Sí. Hay trigo… trigo o algo así.

—¿Has conocido muchas guerras en tu tierra, con muchas tragedias?

—Sí.

—Pero has llegado a viejo.

—Es que luchan lejos de la aldea, no en ella —explicó—. Tienen que viajar hacia donde se combate, cruzando muchas montañas.

—¿Conoces el nombre del país en donde vives? ¿O el de la ciudad?

—No lo veo, pero ha de tener un nombre. No lo veo.

—¿Es éste un tiempo muy religioso para ti? Ves cruces en los soldados.

—Para otros, sí. Para mí, no.

—¿Sobrevive alguien del resto de tu familia, además de tu esposa y tu hija?

—No.

—¿Tus padres han muerto?

—Sí.

—¿Tus hermanos?

—Tengo una hermana. Vive aún. No la conozco —agregó, refiriéndose a su vida bajo el nombre de Catherine.

—Bien. Trata de reconocer a alguien de la aldea o de tu familia.

Si verdaderamente las personas se reencarnaban en grupos, era probable que encontrara a alguien que también tuviera importancia en su vida actual.

—Veo una mesa de piedra… Veo cuencos.

—¿Es ésa tu casa?

—Sí. Algo hecho de… algo amarillo, hecho de maíz… o algo… amarillo. Eso comemos.

—Bien —añadí, tratando de acelerar el paso —. Esta vida ha sido muy dura para ti, muy difícil. ¿En qué piensas?

—En caballos —susurró.

—¿Posees caballos? ¿O son de otra persona?

—No, de los soldados… de algunos. En general, van a pie. Pero no son caballos; son asnos, algún animal más pequeño que el caballo. Son salvajes en su mayoría.

—Ahora adelántate en el tiempo —le indiqué—. Eres muy anciano. Trata de ir al último día de tu vida como anciano.

—Pero no soy muy viejo —objetó.

En esas vidas pasadas no se mostraba muy sensible a la sugestión. Lo que pasaba, pasaba. Yo no podía sugerirle que descartara los recuerdos en sí. No podía hacerle cambiar los detalles de lo que había ocurrido y ella estaba recordando.

—¿Hay algo más en esa vida? —pregunté, cambiando de enfoque —. Es importante que lo sepamos.

—Nada importante —respondió, sin emoción.

—Adelántate, en ese caso; adelántate en el tiempo. Averigüemos lo que necesitabas aprender. ¿Lo sabes?

—No, todavía estoy aquí.

—Sí, lo sé. ¿Ves algo?

Pasaron uno o dos minutos antes de que respondiera.

—Estoy flotando —susurró, con suavidad.

—¿Ya has dejado al anciano?

—Sí, estoy flotando.

Había entrado otra vez en el estado espiritual.

—¿Sabes ahora lo que necesitabas aprender? Ha sido otra vida difícil para ti.

—No lo sé. Estoy flotando, nada más.

—Bien. Descansa, descansa.

Pasaron otros minutos en silencio. De pronto ella pareció prestar oídos a algo.

Habló abruptamente, con voz alta y grave.

Ésa no era Catherine.

—Hay siete planos en total, siete planos, cada uno de los cuales consta de muchos niveles; uno de ellos es el plano de la rememoración. Se nos permite ver la vida que acaba de pasar. A los de niveles superiores se les permite ver la historia. Pueden volver y enseñarnos la historia. Pero nosotros, los de los niveles inferiores, sólo podemos ver nuestra propia vida… la que acaba de pasar. »Tenemos deudas que deben saldarse. Si no hemos pagado esas deudas, las tendremos que llevar con nosotros a otra vida… a fin de que puedan ser elaboradas. Se progresa pagando las deudas. Algunas almas progresan más deprisa que otras. Cuando se está en la forma física y se elabora… se elabora una vida… si algo interrumpe nuestra capacidad de… de pagar esa deuda, debemos regresar al plano de la rememoración, y allí esperar a que el alma con quien estamos endeudados venga a vernos. Y cuando ambas podamos volver al estado físico al mismo tiempo, entonces se nos permitirá volver. Pero cada uno determina cuándo debe volver. Cada uno determina qué debe hacer para pagar esa deuda. No recordará sus otras vidas… sólo aquella de la que acaba de salir. Sólo las almas del nivel superior, los sabios, pueden recurrir a la historia y los sucesos pasados… para ayudarnos, para enseñarnos qué debemos hacer.

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del Dr. Bonomi www.drbonomi.com/audiolibros.html Subscribase a nuestro canal y disfrute de todos nuestros audiolibros GRATIS https://www.youtube.com/user/drbonomi =============================================== El Equilibrio De Las Cosas – Muchas Vidas Muchos Maestros Capítulo 11-2 Experiencias psiquiátricas del Dr. Brian Weiss narradas por sus pacientes en estado hipnótico, asistiendo al nacimiento de la terapia regresiva a vidas pasadas. Este video se encuentra aquí: https://youtu.be/dBi2jz6Wh1M =============================================== Muchos editores de primer nivel han impreso este libro, algunos de los cuales se muestran en las imágenes de este video. Un libro impreso en papel, puede aprovecharse más que un video, destacando los párrafos que más le interesa recordar. =============================================== Educational Purposes Only All content belongs to their respective owners Published under United States Fair Law 17 U.S.C. § 106 and 17 U.S.C. § 106A, Fair use is a limitation and exception to the exclusive right granted by copyright law to the author of a creative work. In United States copyright law, fair use is a doctrine that permits limited use of copyrighted material without acquiring permission from the rights holders. It provides for the legal, unlicensed citation or incorporation of copyrighted material. United States Copyright Act of 1976, 17 U.S.C. § 107. —- Propósitos educativos solamente. Todo el contenido pertenece a sus respectivos propietarios publicado basado en la ley deEstados Unidos17 U. S. C. § 106 y 17 U. S. C. § 106A, Fair use es una limitación y excepción al derecho exclusivo concedido por la ley de derechos de autor al autor de un trabajo creativo. En Estados Unidos la legislación de derecho de autor, uso justo y equitativo es una doctrina que permite uso limitado de material con derechos de autor sin obtener permiso de los titulares de los derechos. Se prevé la citación legal, sin licencia o la incorporación de material con derechos de autor. Ley de derechos de autor de Estados Unidos de 1976, 17 U. S. C. § 107.