Creyendo En La Reencarnacion Sobre La Base De La Evidencia

Creyendo En La Reencarnacion Sobre La Base De La Evidencia

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Creyendo En La Reencarnacion Sobre La Base De La Evidencia – La Vida Entre Las Vidas Video 13

El trabajo del doctor Whitton se ha basado en ese legado. Cannon abrió el camino para una profesión que en las décadas del 70 y el 80 ha sido responsable de la curación de centenares de miles de personas. La terapia de la vida pasada, en su mejor expresión, exige a quienes la practican un alto grado de paciencia, intuición y virtuosismo técnico. Muchas son las horas que hay que pasar investigando la sucesión de existencias previas de un sujeto para localizar la fuente original del malestar en otro tiempo, otro lugar y otro cuerpo. Pero la curación de las perturbaciones físicas y mentales suele ser sumamente rápida y efectiva cuando se ha reunido la información pertinente extrayéndola del subconsciente.

Nadie puede afirmar con certeza cómo ni por qué funciona el proceso curativo, pero parece que el hecho mismo de enfrentar y aceptar la negatividad atrapada en la psiquis durante tanto tiempo provoca una alquimia de liberación. Entre los beneficiarios de la terapia de la vida pasada hay desde camioneros hasta estrellas del cine. Ellos se encuentran identificados emocionalmente con sus personalidades encontradas tanto si el trance les permite entrar en los cuerpos anteriores como si solamente pueden observarlos desde lejos. Prácticamente todos los terapeutas de la “vida pasada están convencidos de que sus sujetos están volviendo a experimentar sus existencias anteriores. La doctora Edith Fiore, psicóloga clínica en Saratoga, California, dijo: “Si la fobia de alguien se elimina en forma instantánea y permanente por el recuerdo de algún acontecimiento del pasado, parece lógico creer que ese acontecimiento ha ocurrido.”

La doctora Helen Wambach, otra psicóloga clínica de California, comenzó hace años una investigación para apoyar o negar la idea de la reencarnación. Sus estudios se basaban en las estadísticas de cientos de sujetos hipnotizados, quienes, sin tener en cuenta su sexo en la vida actual, fueron agrupados sobre la base del sexo que tenían en períodos tan alejados como el 2000 a.C., y se encontró un 50,6 por ciento de vidas masculinas y un 49,4 por ciento, de vidas femeninas. Si bien los sujetos eran, en la época de su regresión, norteamericanos blancos de clase media, todas las encarnaciones que recordaron reflejaban la raza, clase y distribución de la población en el mundo histórico. Además, lo que dijeron sobre la ropa, calzado y utensilios para comer usados en épocas anteriores coincide con la verdad histórica. Sus estudios dejaron a la doctora Wambach “sabiendo” más que creyendo en el proceso de la reencarnación. Ella explicó:

 

-Si se está en una tienda al borde del camino y pasan mil personas diciendo que acaban de cruzar un puente en Pennsylvania, uno acaba por creer que realmente existe un puente en Pennsylvania.  ‘

 

Es imposible obtener en la práctica una evidencia indiscutible del renacimiento, porque no puede probarse que una persona con recuerdos de una existencia anterior haya sido realmente el individuo recordado. Este dilema trae a la mente las palabras del psicólogo norteamericano William James, quien dijo: “Si usted quiere refutar la ley que dice que todos los cuervos son negros, no necesita demostrar que ninguno lo es: basta con encontrar un solo cuervo blanco. Durante más de un cuarto de siglo, dos investigadores de la memoria de la vida pasada, el doctor Ian Stevenson y Hemendra Banerjee, hicieron todo lo posible para encontrar aquel único cuervo blanco. Pero hasta ahora el cuervo desteñido se niega a aparecer.

 

Sin arredrarse, Stevenson y Banerjee han concentrado sus esfuerzos en comprobar y cotejar los recuerdos espontáneos de vidas anteriores de centenares de niños que vivían en distintas partes del mundo. Una vez tras otra encontraron que los relatos de los niños estaban de acuerdo con la vida real de ciertas personalidades históricas y los lugares en que habitaron. Los archivos de esos dedicados investigadores muestran que, si bien no pueden mostrarse al público los cuervos blancos, su existencia no puede rechazarse fácilmente. El doctor Stevenson, que tiene más de 2000 casos archivados en la computadora del Departamento de Parapsicología de la Universidad de Virginia, ha dicho que “un hombre racional puede, si lo desea, creer en la reencarnación sobre la base de la evidencia y no simplemente sobre la base de la doctrina religiosa o la tradición cultural”. Al mismo tiempo, señala  con prudencia: “No hay un solo caso de todos los investigados que ofrezca algo similar a una prueba de la reencarnación. Lo que proporcionan los casos es un cuerpo de evidencias que sugieren la reencarnación, cuerpo que va creciendo en cantidad y calidad”. Indicadores de la acumulación de evidencias son las marcas de nacimiento (más de doscientas) de los chicos que declaran haber sido muertos por balas o puñales que perforaron distintas partes de sus anatomías en una vida anterior. En diecisiete de esos casos, el doctor Stevenson obtuvo documentos médicos como registros hospitalarios o informes de autopsias que establecen que el individuo, en su vida anterior, fue muerto de la manera que él describió.

 

Hemendra Banerjee, quien fundó el Instituto Indio de Parapsicología en 1957 y vive en Estados Unidos desde 1970, se convenció de la realidad de la reencarnación observando cómo los niños reconocen emocional y espontáneamente a los familiares y amigos de la vida pasada. En ese contexto los niños son testigos de confianza; el testimonio de los chiquitos por lo común entre los dos y los cinco años de edad- todavía no ha sido contaminado por el prejuicio cultural ni avasallado por las exigencias crecientes de la experiencia mundana. Es común que un acto de violencia haya puesto fin a las vidas que ellos recuerdan. Puede suponerse que la violencia produjo una reacción emocional lo bastante fuerte como para perforar la amnesia natural que los separa de reencarnaciones anteriores.

 

Los que gatean y recuerdan vidas anteriores murmuran cosas como “Cuando yo era grande… “y quizá se quejan de no tener el mismo sexo que antes. Pueden extrañar la compañía perdida de un familiar, un amigo, y ansiar la comida, la ropa y el estilo de vida (hasta el alcohol, las drogas y el tabaco) de una existencia anterior. Pero la probabilidad de que se los comprenda es mínima, aunque estén gritando en son de protesta por el trauma que los precipitó a la vida intermedia. Lo que dicen esos testigos inocentes suele ser ignorado y desalentado en Occidente, mientras que en Oriente, por la superstición de que los que recuerdan sus vidas pasadas están destinados a morir jóvenes, no es raro que los padres interrumpan el relato de los recuerdos llenando la boca del niño con tierra o jabón.

 

Una pregunta que se hace con frecuencia es: “Si la reencarnación existe, ¿por qué no podemos todos recordar las vidas pasadas?” Mohandas K. Gandhi, el gran filósofo indio y apóstol del pacifismo, atribuyó cierta benevolencia al proceso cósmico cuando respondió a esa pregunta diciendo: “Es por bondad de la naturaleza que no recordamos los nacimientos pasados. La vida sería una carga si arrastráramos todos los recuerdos”. Sin embargo es posible pasar a través de la amnesia mediante la hipnosis o activando la “memoria lejana” con la práctica de las técnicas de meditación. Uno de los argumentos más populares en contra de la reencarnación sostiene que la memoria de la vida pasada es de origen genético; que la línea hereditaria es responsable no sólo del parecido físico y de la fuerza, la debilidad y las inclinaciones de una persona, sino también de los recuerdos de antes del nacimiento, que se supone están codificados en las moléculas de ADN. La evidencia de la regresión hipnótica desecha enseguida esa suposición. En trance hay sujetos blancos que describen existencias como esclavos negros, y muchos sujetos dijeron haber reencarnado cuando aún vivían los padres. De todos modos, no hay bastantes ADN para codificar ni siquiera los recuerdos de la vida presente; menos aún, para los de vidas pasadas.

 

La evidencia de que se dispone sugiere que la lanzadera del renacimiento es una exigencia de la evolución, que nos asegura la manera de aprender por la experiencia y, mediante el aprendizaje, nos lleva al uso de nuestro vasto potencial. Una vida no basta. La especialista más importante en la muerte y  el morir, la doctora Elizabeth Kübler-Ross, ha escrito que es “prácticamente imposible” cumplir nuestro destino en una sola vida. El doctor Morris Netherton, terapeuta de la vida pasada, de California, expresa: “Llevó diez millones de años a la naturaleza hacer el Gran Cañón. No puedo creer que tome sólo setenta u ochenta años hacer el alma de un individuo”. Los estudios de casos del doctor Whitton confirman que continuamente cambiamos de la vida intermedia a la existencia corpórea con la expresa intención de invertir esfuerzos más grandes para refinar nuestro ser interior. No hay sustituto para la experiencia personal, y sólo eligiendo diferentes cuerpos según nuestras necesidades, podemos aprender desde perspectivas diferentes.

 

En la Tierra, la inmersión en vidas de guerra, enfermedad, delitos, bienestar, maternidad, confinamiento, fama, culpa, hambre, desilusión y mucho, muchísimo más, sirve para acicatear el aumento de conocimientos, sabiduría, compasión y todo lo que nos prepare para un estado más elevado, más allá  de la atracción de la encarnación terrenal. Decir que la perfección lleva muchísimo tiempo sería decir poco. El viaje sería intolerable sin el cambio constante de escenario y sustancia que se produce en el ciclo dentro y fuera de la encarnación.

La vida terrenal no sólo es difícil: es miope. Raramente vemos más allá de los deseos y las imperfecciones de nuestros imperfectos marcos físicos y del flujo de circunstancias que nos toca vivir. Pero al morir recobramos la amplia visión del estado incorpóreo para descansar, evaluar y adquirir más conocimientos y alistarnos para la próxima reencarnación. Entonces, sabiendo lo que nos espera, nos zambullimos una vez más en el crisol de la existencia terrenal, donde los hechos determinan el destino.

Este video se encuentra aquí: https://youtu.be/mk5sXhGptog

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